Cuenta con más de 40 años de experiencia en el mundo gráfico y creativo. Actualmente tiene su propio centro de arte, pero durante muchos años se dedicó a la publicidad. Se considera un pintor figurativo con un toque de surrealismo. Este gran artista conversó con GO.

 

 

GO: Es maestro y director del centro de arte VerDenuevo ¿De dónde nace esta idea?

Carlos Lersundy: La idea surge a raíz de una inquietud que tuve. Venía de hacer publicidad y exposiciones, además estuve trabajando en cine y en publicidad política, entonces “me reinventé”. Esa idea que existe en el medio que uno se debe reinventar; pues eso no llega porque sea una moda o porque sí, sino que uno se da cuenta que caminó la distancia en el camino en el que estaba trabajando en ese momento. Cerré mi empresa después de 35 años y me fui a Nueva York a pintar, estuve tres años. Yo había construido una casa vía La Calera y allí monté mi escuela: VerDenuevo.

 

GO: ¿En qué consiste este centro y los talleres que realizan?

 

C.L.: Como su nombre lo indica, consiste en ver de nuevo; enseñarles a las personas a ver las cosas de una manera distinta y como si las estuviese viendo por primera vez. Eso lo hacemos por medio deL dibujo. Básicamente antes de que existiera el computador, los artistas y publicistas que trabajan en el mundo gráfico, tenían que expresarse por medio de la gestualidad y el trazo. Eso se ha ido perdiendo en las escuelas y en las universidades.

Se tratan de módulos de dos meses: cada semana, tres horas. Nos dedicamos y nos concentramos en unos ejercicios que le permiten a la persona desarrollar la capacidad para dibujar. En la mayoría de los casos, resulta bien. La gente logra ver la diferencia entre el primer día que llegaron y cuando terminan.

 

GO: ¿Se necesita un conocimiento previo para participar en estos talleres?

C.L.: La mayoría de las personas que van a allá nunca han dibujado antes. Llegan con la actitud y las ganas de aprender y ver otra cosa. De hecho hoy en día las grandes empresas buscan un gerente que sea sensible a las artes, eso es fundamental.

Muchos llegan haciéndome esta pregunta y yo les digo que hay que estar dispuesto a equivocarse, cosa que actualmente se ha vuelto un pecado. Resulta que si uno no ensaya o no se sale del área de confort, pues no aprende nada.

 

GO: ¿Cada cuánto tiempo se realizan?

 

C.L.: Las personas pueden comenzar cuando lo deseen. Se realizan los martes y sábados de 9:00 a.m – 12:00 m. Son unas ocho sesiones.}

 

GO: Su trayectoria en la publicidad es muy conocida, obtuvo varios premios, pero también es dibujante y pintor ¿Qué diferencia a la publicidad del arte?

C.L.: No creo que haya mucha diferencia entre una y otra. Ambas requieren un proceso creativo y la creatividad es algo que se desarrolla en el ser humano. Creo que nosotros no somos producto de la vida sino que la vida en producto de nosotros. El mundo que vemos se modifica de acuerdo al estado de ánimo que tengamos. Entonces, pensando en eso, hacer publicidad o hacer arte consiste en proceso creativo que da una razón de ser. Por esto considero que ninguna de las dos es incompatible con la otra.

GO: ¿Cómo ve el arte en la actualidad?

 

C.L.: En este momento estamos pasando por un renacimiento, evidentemente, pues lo renacimientos tienen que ver mucho con la economía, la tecnología y con los talleres que, con esa tecnología, transforman la materia y la convierten en arte. Estamos pasando por ese momento porque prácticamente nos acabamos de inventar los computadores; todos están deslumbrados por esto pero a veces se les olvida que las ideas salen es de sus mentes.

 

GO: ¿Y la publicidad?

 

C.L.: Como estamos en un renacimiento, considero que todas las empresas están buscando una manera de migrar a las redes sociales. Han dejado de invertirle tanto dinero a un comercial, 30 segundos en televisión pueden costar hasta 30 millones de pesos. En cuanto a esto, considero que la parte que más ha sufrido es el diseño. Una revista de los años 60 era una genialidad; hoy en día quienes diseñan consideran que poner una foto que compran en un banco de imágenes o alguna tipografía que consigan, es lo que mejor se ve. No toman en cuenta el mensaje que dan o lo que eso significa.

 

GO En su trabajo como publicista ¿Cuál campaña lo apasionó más?

 

C.L.: La verdad creo que las campañas que más me apasionaron fueron las políticas. Cuando entré a ese tema, en Colombia todavía no se había hecho ninguna en los medios masivos. Hasta el asesinato de Galán, todos los políticos apelaban a la oratoria. Cuando se lanza César Gaviría, se da cuenta que no tiene ese poder de oratoria. A raíz de eso, tengo la oportunidad de proponerle una campaña y me la gané.

 

GO: ¿Actualmente en que proyectos está trabajando?

 

C.L.: Ahora voy a participar en una maestría de Publicidad con la Universidad Tadeo Lozano en Cartagena. Tiene una duración de un mes. La primera semana voy hacer una síntesis de mis talleres para que los alumnos abran su mente a que hay otras formas de expresarse. Esto se llevará a cabo en julio. Hace poco hice un cuadro que tiene 32 módulos, lo hice también para esta universidad que realizó una exposición sobre la idea de qué tiene que ver el arte con la publicidad.

 

Estoy tomando clases de piano como un interés particular que tenía; también estoy asesorando a una compañía que fabrica pinturas en todo el tema de la construcción de marca.

 

GO: Cuando se dedica a pintar ¿Cómo es su proceso creativo? ¿Qué lo inspira?

 

C.L: En algún punto ha sido devastador (risas). Estar frente a un lienzo en blanco es devastador. Siempre he sido figurativo, toda la vida, incluso me he inclinado un poco al surrealismo, pero últimamente me dio la inquietud de saber si yo podía darle sentido a algo que no tuviese forma, en términos de lo que uno conoce. Jackson Pollock es un artista que me interesa mucho. Mis últimas obras son totalmente abstractas.

 

GO: En GO tenemos 10 años descubriendo, viviendo y mostrando la ciudad. Píntenos su Bogotá…

 

C.L.: Bogotá tiene muchos encantos por lo ecléctica que es; o sea, el mal diseño de la ciudad la convierte en un cuadro cubista prácticamente, aunque yo vivo a las afueras y a veces prefiero mirarla desde arriba de La Calera que estar metido en ella (risas).

 

GO: Algún recuerdo memorable de la Bogotá de  su infancia

 

C.L.: Este recuerdo viene de cuando tenía 3 años, en el momento del bogotazo. En esa época mi papá era administrador del primer conjunto cerrado que hubo aquí en Bogotá: Ciudad Restrepo. Era pura arquitectura Bauhaus, una maravilla. No sé por qué él tuvo una corazonada y pudo prever que habría una revuelta, entonces cambió las puertas del conjunto, que eran divinas, por unas de metal que eran horribles. Quedó como una fortaleza.

Teníamos una finca en el Tolima y esa mañana que fue el bogotazo, decidimos viajar para allá unos días. Mi mamá no quiso ir y nos fuimos los dos con mis tíos. Cuando llegamos al río Magdalena, un viaje que duraba muchas horas, nos dijeron “Bogotá está en llamas”. De una vez nos regresamos.

Llegando a Bogotá nos pararon unos de los revoltosos. Mi papá, inteligentemente, se hizo amigo de ellos. Antes de eso, me acuerdo que nos bajaron del carro y me apuntaron con un fusil en la frente y le hablaban a él, y yo veía a Bogotá en el fondo en llamas. Esa imagen la veía como unas figuras bailando en el fuego. Es lo único que me acuerdo de ese momento; sin embargo, cuando llegamos a la casa, fue el único lugar de Bogotá donde no pudieron entrar.