Uno de los actores más reconocidos del país, cuya carrera comienza incluso antes de los inicios de la televisión en Colombia, se tomó un tiempo para conversar con GO sobre su amplia trayectoria y algunos aspectos de vida.

 

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GO: Son muchos años de carrera artística. ¿Recuerdas cómo empezó todo?

 

Carlos Muñoz: Empecé a los 10 años; mi papá era actor de teatro y de radio y todavía no había llegado la televisión a Colombia. Cuando la Radio Nacional creó un grupo de teatro infantil, él me llevó. Desde entonces he actuado toda la vida, aunque he hecho cosas distintas. (Risas) Pero han surgido de la profesión. Fui Senador un tiempo muy corto y también Comisionado de Televisión durante cuatro años.

 

GO: ¿Cómo llegó a usted la oportunidad del Senado?

 

C.M.: José Blackburn me llamó y me dijo que se había tomado el atrevimiento de hacer una encuesta sobre mí. Consultó a 30 personas muy influyentes del país, y todos habían opinado muy bien. Eso le dio pie para llamarme porque se iba a lanzar al Senado y quería que lo acompañara, pero en ese momento le dije que no podía porque me acababa de comprometer para protagonizar una novela. Le dimos muchas vueltas, pero me llamaba mucho la atención hacerlo porque para un actor, una vivencia de cualquier tipo es importantísima.  Al final le dije que lo acompañaba pero tenía que ponerme en un renglón donde no existiera la más remota posibilidad de que yo saliera electo y aceptó. Así me puso en quinto renglón y nos fuimos hacer campaña hasta en lugares donde había guerrilla. Vinieron las elecciones y obviamente no salí.

 

GO: ¿Entonces cómo llegó a ser Senador?

 

C.M.: Al tercer año me llamó otra vez Blackburn; me dijo que se retiraría y que yo sería su reemplazo. Yo lo creía imposible porque antes de mí había otros tres, pero resulta que lo habían arreglado. El segundo, tercero y cuarto renglón, que eran políticos profesionales, se pusieron de acuerdo para hacerme un homenaje y me cedieron el turno, además que lo que quedaba del período era muy corto y no estaban interesados. Ese día se abrió la sesión en el Senado y todos declinaron a su puesto; así me posesionaron a mí en el cargo.

 

GO: En todos estos años de carrera ha hecho prácticamente de todo (cine, televisión, radio y teatro) ¿Qué es lo que más disfruta hacer?

 

C.M.: Creo que no hay ningún actor en el mundo que no conteste más o menos los mismo; casi todo el mundo te va decir que el teatro, porque este es la esencia del actor. El cine me gusta porque hay mucho espacio para prepararse entre escena y escena. Totalmente diferente a la televisión, donde hay que llegar a las 7:00 a.m. y te dicen ´bueno señores, para hoy solo tenemos que hacer 45 escenas´, y hay que hacerlas hasta la hora que sea para cumplir el plan de trabajo.  Se vive en un estrés terrible; aunque es de lo que vivimos realmente, porque es lo que está más desarrollado en el país. A veces hago temporadas de teatro que también han sido muy exitosas.

 

GO: ¿Qué obra recuerdas de forma especial?

 

C.M.: Hice una obra que la produjo aquí en Colombia una actriz venezolana, Johanna Morales, que se llamó Toc Toc. La hicimos en el Teatro Nacional de La Castellana. Estuvimos seis meses en temporada. La tuve que dejar al quinto mes porque me salió una novela, pero en esos meses la alcanzaron a ver más de 50 mil personas. Nunca se conseguía un puesto libre en ninguna función.

 

GO: La vida laboral de los actores suele ser un poco inestable, porque a veces hay producciones y otras no. ¿Cómo haces en esos períodos?

 

C.M.: Allí está el asunto. Por la forma en cómo manejé mi carrera siempre, nunca hacía dos novelas seguidas. Hacía una y me podía dar el lujo de esperar un año para que el personaje se diluyera un poco en el imaginario de la gente, y ahí si volvía con un nuevo personaje.

 

GO: ¿Qué crees que te falte por hacer? ¿Quizá escribir novelas y dirigirlas?

 

C.M.: Pues cuando he estado fuera lo que más he escrito son postales (risas). No me llama la atención escribir nada. Tiendo a ser tan perfeccionista, que me tomo mucho tiempo haciendo algún texto. Ahora con la presidencia del Festival de Cine de Santander, a veces me toca escribir para el libro que sacamos. Lo reviso demasiadas veces… Eso de que en una hora sale, no es cierto. (Risas)

 

(…)Hay otras dos cosas que me proponen mucho, pero nunca las he hecho. Hoy en día no me arrepiento, pero seguro me hubiese ganado más plata de la que me he ganado actuando, (risas). Lo primero es montar una academia de actuación con el nombre que tengo. La otra cosa es dirigir, pero eso no me gusta por el mismo tema del perfeccionismo.  No haría concesiones, además no tengo el temperamento ni la preparación de director; no me gusta estar mandando a la gente.

 

GO: ¿Cuáles son tus próximos proyectos? ¿Qué estás haciendo ahora?

 

C.M.: Ahora estoy asesorando a Canal Uno. Monitoreo la programación, anoto lo que me gusta o lo que no, hago sugerencias de qué se puede mejorar. Con mi voz también se están grabando las promociones del canal. Voy todas las semanas un par de horas a grabarlas. También me llaman para que dicte charlas sobre la historia de la televisión en algunas universidades.

GO: ¿Te hace falta estar grabando?

C.M.: Ya no tanto. La última novela que grabé fue ¿Dónde diablos está Umaña? Todo ese ritmo de trabajo que tiene la televisión  y ese desgaste ya no me seducen tanto; sigo amando la actuación pero ya busco algo con otras condiciones.

GO: Si no hubiese sido actor ¿Qué le hubiese gustado hacer?

C.M.: Sin duda alguna, Diplomático (risas), por mi temperamento. Soy una persona conciliadora; pienso antes de hablar, no reacciono apresuradamente y soy buen componedor. Una vez hice un curso en Harvard sobre el tema de negociación. Me encanta hablar con la gente y me gusta el reto de discutir con una persona y convencerla con argumentos. Seguramente hubiese sido un buen Diplomático. Todo el tema de los viajes y el protocolo me gusta mucho.

Publicado 1/10/2015