GO GUIA DEL OCIO

Entre líneas con un contador de cuentos

Con más de cinco décadas de carrera en el teatro y la televisión, Kepa Amuchastegui es uno de los actores más reconocidos y respetados de nuestro país. En esta entrevista nos cuenta un poco cómo ha sido este proceso.

GO: Eres pionero en el mundo de la actuación, ¿Cómo fueron esos primeros años?

Kepa Amuchastegui: Inicié en el teatro, en 1962, cuando todavía había muy poco teatro en Colombia. Mientras estudiaba arquitectura en la Universidad de Los Andes, empecé como director del grupo de teatro y ahí arrancó mi carrera. Después trabajé con Santiago García, con quien hicimos una obra muy bonita que se llamó “La historia del zoológico” y posteriormente gané una beca para ir a estudiar en Francia, donde  estuve un par de años y en 1968, cuando regresé a Colombia, fundé el Teatro La Mama de Bogotá.

Después de 2 años como director del teatro, el Consejo Británico me dio una beca para ir a estudiar a Inglaterra, donde estuve otro par de años trabajando con la Royal Shakespeare Company, cuando regresé, en 1983 caí en las garras de la televisión, con una novela titulada “La Pezuña del Diablo”, porque ya no podía seguir manteniendo mi posición de teatrero impenitente.

GO: ¿Cómo recuerdas ese primer día de transición del teatro a la televisión?

K.A.: Fue un poquito difícil porque mi mujer y yo detestábamos la televisión, no tenía televisión en mi casa y mis hijos no podían verla. Éramos teatreros puristas y, para no prostituir mi profesión de actor y director, preferí durante muchos años, hacer publicidad. Finalmente tuve que aceptarlo, un día después de la función de una obra en el Teatro Nacional con Fanny Mikey, llegaron a buscarme dos señores muy importantes, que insistieron tanto que terminé preguntando cómo era el pago, cuando me respondieron les dije “¿en dónde les firmo?”, y así fue mi entrada a este medio.

GO: Con toda tu experiencia, ¿cómo ves el arte de la actuación actualmente en nuestro país? ¿Crees que ha cambiado su esencia?

K.A.:  Es impresionante lo que ha avanzado la técnica de video, sonido, edición, efectos y trucos, pero desde el punto de vista de la actuación, creo que se ha ido hacia el lado comercial. Ya no es tanto de entretenimiento y educación, sino para darle gusto a la gente que busca más la violencia y el sexo que otros contenidos. Digo, no es todo, también hay proyectos muy bonitos que tienen que ver con nuestra historia y que tratan temas como la vida y las obras de grandes personajes.

GO: ¿Qué consejo le darías a las nuevas generaciones que están empezando su carrera en el mundo de la actuación?

K.A.: Que no se lo tomen tan a la ligera, que es una profesión y un arte difícil. En los últimos 15 años ¿cuántas actrices y actores han aparecido y desaparecido de nuestras pantallas? Los que perduramos somos muy pocos, justamente aquellos quienes tenemos todavía en la sangre la seriedad y el empeño de esta profesión. Esto no es nada fácil ni tonto, al contrario, es muy importante para ayudar a que nuestro nivel cultural, artístico y demás vaya para arriba y no para abajo como está pasando ahora.

GO: ¿Qué prefieres: actuar, escribir o dirigir?

K.A.: Yo soy un poquito de todo. Soy escritor, actor y director. No podría decir qué prefiero, me gustan las 3  cada una tiene sus características.

El escritor es un tipo solitario, sentado frente a la pantalla de un computador, imaginando personajes, situaciones y locaciones, así que es una delicia escribir. Como director, me meto en los personajes, actúo las emociones, los parlamentos, todo lo que se supone que a mí me gustaría ver en la pantalla, la verdad me divierto muchísimo; y como actor, eso es otro mundo, meterse dentro de un personaje, tratar de estructurarlo, sacarle las entrañas y aprender a través de él, esa es la delicia de actuar.

GO: ¿Te gustaría contarnos alguna anécdota de tu carrera?

K.A.: Hay muchas cosas que pueden pasar en estas producciones pero… en mi primera escena con Amparo Grisales en Los Pecados de Inés de Hinojosa, me maquillaron y me alistaron. Luego fui a donde el director y le pregunté: “mira, ¿cómo me ves?” y Jorge Alí me respondió: “muy bien, chévere”, entonces fui al vestuario y allí me dijeron que no, que yo iba en bola.  Entonces la primera escena que tuve que hacer con ella fue: los dos desnudos en una cama, tal y como Dios nos trajo al mundo, y eso fue un susto bastante espantoso. Esa es una anécdota divertida, pero en el momento fue muy angustiante, porque Amparo ya había hecho algunos desnudos en la serie, pero yo llegaba virgen a escenas de ese tipo.

GO: Además de la actuación, ¿Qué te apasiona? ¿Cómo disfrutas los días?

K.A.: Vivo en las afueras de Tabio, alejado de la ciudad,  lleno de oxígeno, de silencio, de vez en cuando se oyen una vaca y un burro. A Bogotá trato de evitarla, aunque debo venir con mucha frecuencia por razones de trabajo. Me gusta mucho la música, leer, paso mucho tiempo escribiendo tonterías, pedazos de novelas, cuentos, pendejadas que nunca publicó. Y últimamente, debo confesar que, con Netflix veo mucha televisión. Procuro buscar comedias simpáticas o alguna serie de detectives que no tenga tanta violencia ni tanta cosa.