En el centro de Bogotá es normal ver en las calles, personas que día a día viven de su arte. Basta con dar un recorrido por La Candelaria, para encontrarse con bailarines, cantantes, dibujantes y titiriteros. En silencio, como si fueran de arcilla aparecen también las estatuas humanas.

Personajes que intrigan y captan la atención de los transeúntes por su impecable profesionalismo, con el cuerpo totalmente tenso, sin movimiento y con una respiración tan suave, que parecen seres inertes. En GO quisimos indagar sobre este arte y saber qué hay detrás de estos seres de piedra.

En el centro de Bogotá es normal ver en las calles, personas que día a día viven de su arte. Basta con dar un recorrido por La Candelaria, para encontrarse con bailarines, cantantes, dibujantes y titiriteros. En silencio, como si fueran de arcilla aparecen también las estatuas humanas.

Personajes que intrigan y captan la atención de los transeúntes por su impecable profesionalismo, con el cuerpo totalmente tenso, sin movimiento y con una respiración tan suave, que parecen seres inertes. En GO quisimos indagar sobre este arte y saber qué hay detrás de estos seres de piedra.

¿Quiénes son?

Artistas de calle que interpretan el papel de estatua o maniquí. Ponen su cuerpo en función de lo que representan, por lo general personificando algún personaje histórico o famoso que llame la atención del público. Ellos no hablan, manejan la técnica de la pantomima. Su única forma de transmitir mensajes, es a través del cambio de posturas. Utilizan pedestales para pararse, algunos usan amplificadores con el fin de emitir sonidos o música de fondo.
Hay dos clases de estatuas: las clásicas, quienes permanecen estáticas en una sola pose y las de performance, que mezclan el estar quietos con baile, variedad de posiciones y música cuando la gente les tira algún billete o moneda.

Origen

No es muy claro de dónde nacieron, hay quienes dicen que vienen desde las fiestas medievales y del renacimiento, donde se usaba como una forma de hacer teatro. Otras teorías afirman que son de la Grecia Clásica, porque las personas se disfrazaban de ellas para espiar al enemigo sin ser vistos.

Normativa en Bogotá

La Alcaldía de Bogotá, emitió el Decreto 552 de 2018, “Marco Regulatorio del Aprovechamiento Económico del Espacio Público en Bogotá”, con el fin de regular las actividades artísticas callejeras, para que se desarrollen de manera organizada, democrática y segura. Así mismo, generar un valor turístico y cultural a la capital.

Corredores Culturales

Así fueron nombrados los espacios donde pueden ubicarse las estatuas vivas y otros artistas que trabajan en la calle. Son lugares de gran importancia simbólica, que se usan como puntos de encuentro. alrededor de distintas manifestaciones artísticas y deportivas. Las personas que quieran hacer parte de estos corredores deben presentarse a las diferentes convocatorias que cada localidad organiza.

Detrás de cada personaje

Hablamos con Alexander Silva quien interpreta a “Tom Sawyer” y con Carlos Alfredo Heredia “El Faraón”. Dos artistas que llevan más de 15 años trabajando en la calle como estatuas vivas, actualmente se encuentran en La Candelaria y han viajado por las principales ciudades del país.

Ambos coinciden, que ejercen esta actividad porque les gusta y sienten que es una buena forma de transmitir cultura y arte. Aprendieron y perfeccionaron su trabajo en la calle. “Al principio me costó mucho, solo tenía una pose, pero a medida que pasó el tiempo fui observando posturas y expresiones de mis compañeros que podía usar”, dice Alexander.

Por su lado, Carlos Alfredo escogió “El Faraón” porque toda su vida le ha llamado la atención la cultura egipcia, cree que es la mejor forma para rendirle homenaje a estos personajes. Mientras que Alexander es “Tom Sawyer”, símbolo de su infancia: “Tom es el niño que yo siempre quise ser”.

Para preparar cada uno de sus atuendos, tardan entre 20 minutos y una hora, poniéndose la vestimenta y maquillándose. Usan dorado para darle autenticidad y fuerza a sus interpretaciones. Para ellos la concentración, la fuerza en el cuerpo y la preparación son los secretos de su profesión. “Las personas creen que es solo ponerse un traje, maquillarse y pararse en la calle. Esto no es tan fácil, nosotros nos entrenamos física y sobre todo mentalmente. Con el tiempo la técnica se va perfeccionando, la clave está en estar tranquilo y relajado”, resalta Alexander.

Al interrogarlos por lo más difícil de su trabajo, los dos afirmaron que es muy triste cuando las personas no los respetan y los ven como limosneros, Carlos asegura: “La gente en ocasiones hace muecas, se burlan en nuestra cara, muchas veces nos empujan para que nos movamos”. Pero, todos estos ratos amargos pasan, “La sonrisa de los niños borra todo lo malo, es muy emocionante verlos impactados con nuestras interpretaciones”, dice Alexander.

Carlos concluyó con un mensaje claro: “Apoyemos más el arte, cuando nos vean, respeten y valoren nuestro trabajo”. Mientras Alexander hizo una petición: “No es fácil pararse aquí, todo esto lo hago por amor al arte. Enseñémosle a nuestros hijos a valorar la cultura de nuestra ciudad, con ella la sociedad puede tener un cambio positivo”.

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